HABLANDO CON DIOS

Esta historia vas más allá de las religiones, más allá de las creencias de cada uno. Esta historia trata de la conciencia que cada uno pone en su vida a la hora de bajar los brazos y ser honestos con nosotros mismo. Esta historia trata de una verdad…


…Ezequiel transitaba por la vida sin ningún a fan de nada, solo vivía y dejaba vivir, era un hombre que pasaba desapercibido allá por donde iba, no trataba de ser más ni de aparentar menos, era en definitiva un tipo normal.


Un día Ezequiel se dio cuenta que los años se le caían encima, ya no era tan joven, su cuerpo arrugado y con dolores, se le iba poniendo en contra como un buen amigo que dejaba de serlo, iba pasando los días como siempre pasaban en su vida, se sentía vacío lleno de nada, y por mas que buscaba explicación o su desazón no encontraba razón para ello. El hablaba mucho con Dios, le preguntaba por que le pasaba esto, o aquello. Sus charlas cada vez eran mas escasas por que realmente cuando hablaba con Dios, Dios no contestaba.


La mañana en que todo cambio, trascurría como todos lo días de Ezequiel después de jubilarse, paseaba por la playa con sus pies descalzos, y veía sus hullas dibujadas en la arena, Ezequiel observaba detenidamente cada huella, y llego a la conclusión que cada huella marcada en la arena era un evento en su vida, había huellas apenas imperceptibles, otras eran marcadas y profundas. Él pensó que las huellas le habían hecho ser quien era, y aunque algunas huellas le habían dejado cicatrices, todas tenían su grado de importancia.

Ezequiel se dio cuenta que cuando las huellas eran poco profundas, que las situaciones de su vida eran propicias había otro par de huellas a su lado, pero cuando sus huellas eran profundas, cuando la situación de su vida era dura y desagradable, esas huellas, sus huellas estaban solas.


Y hablo una vez mas con su amigo – Dios, ¿Por qué cuando mejor lo pasaba en la vida veo que hay una compañía a mi lado, pero cuando peor lo paso estoy solo? - pregunto Ezequiel.


Esta vez en su interior tuvo una respuesta, su sorpresa fue mayúsculas, pero estaba sereno por esa voz que le hablaba – querido amigo – respondió Dios. – cuando mejor lo pasas en la vida, cundo estas disfrutado de lo que he creado para ti, las montañas, los ríos, los amigos, las nubes y el mar, yo solo voy a tu lado disfrutando contigo, te cojo de la mano.

- ¿Y porque me dejas solo cuando peor lo paso? – mascullo Ezequiel de manera triste.

- Te equivocas amigo Ezequiel, cuando peor lo pasas, cuando mas triste estas en la vida. Yo…te llevo en brazos.


Y así es como Ezequiel se dio cuenta de lo importante que es disfrutar de lo que Dios ha creado, y de la compañía de un buen amigo en el largo o corto camino de la vida.


A veces, uno es incapaz de pedir ayuda, de reconocer que esta mal, que pasa por un momento difícil, y por ello se siente solo. Solo ve un par de “huellas”, pero el primer paso para solucionar un problema es reconocer que se tiene un problema, nunca estamos solos en el camino de la vida, Dios no esta solo en las Iglesias o en los Templos, Dios esta en todo lo que ves y escuchas, en la naturaleza, en tus seres queridos, Dios esta en ti, en algún momento de tu vida necesitas a alguien que te lleve en brazos, necesitas de “Dios” para que te sostenga, no tengas miedo, ni vergüenza en pedirlo, en admitirlo. Algún día tú serás “Dios” para alguien.


Así que, rodéate de gente y de cosas que te recuerden a “Dios” por qué algún día te llevaran en brazos.


Que nuestras acciones siempre sean dirigidas a ayudar a los demás, que siempre este en buena compañía en el camino de la vida…


QUE ASÍ SEA.



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